domingo, 24 de agosto de 2014

Sábados de gloria.

 Ya con mi vida escolar por el piso, pensé que necesitaba un cambio de look ... GRAVE ERROR TONTA! ... Corté mi flequillo, muy muy corto por accidente, sólo tenía 13 años, apenas sabía delinear mis ojos, pero parecía una pelotuda. Ahora está de moda usarlo así, pero cuando yo lo hice era de estúpida.
Pensé que podría arreglarlo cambiando el color de mi pelo, y así fue, ese pelo castaño claro, casi rubio, que me daba un aspecto tan angelical, dio paso a un pelo negro, oscuro, que me hacía lucir aún más pálida de lo que era, y a un nuevo apodo para los bobos del curso, "la emo", cariñosamente "emito", para los chicos nuevos con los que mutuamente nos caíamos bien.
 Me sentaba sola, la compañía de los demás me irritaba bastante, y ahí surgió también de nuevo mi insociabilidad.
 Había algo que Lima y yo queríamos, que era ser un par de rockstars, y comenzamos a clases de guitarras en un club, donde conocí a tres personas de las que no me arrepentiré de conocer jamás.
 Uno de ellos era un chico alto, de pelo rubio y largo, al que podemos llamar Saken, un enfermo del metal y bastante hábil con la guitarra, también un gran soñador y creo que eso fue lo que más me agradó de él.
 Otro, también alto, al que le podemos decir Tinto, como a un vino. Tinto era un fanático de Green Day, también amaba tocar la guitarra y andar en skate, aunque en sus estudios dejaba mucho que desear.
 La tercer persona, y hasta hoy una de las más valiosas es Uvita, a ella la había conocido en una fiesta, luego de eso tuvimos contacto por msn y la invité a una clase, en ese entorno nos conocimos mucho mejor. Ella era tres años más chica que yo, pero aún así yo sentía que hablaba con alguien de mi edad. Ya con mi vida social algo reconstruida todo comenzó a cambiar, los sábados eran lo mejores días, los pasaba tocando la guitarra e intentando aprender a andar en skate, mientras que el secundario ahí pasaba. Ya no extrañaba tanto a Lima, me había desprendido de ella, y eso me gustaba, pero me preocupaba a la vez, aunque ella no parecía extrañarme mucho.
 Uvita era una chica muy conocida en el barrio, y eso hizo que yo también conociera a varias personas, pero aún asi todo continuaba siendo fuera del colegio, en la escuela era nadie, fuera de ella era yo, Ginebra.
 De todas formas todo se iba a poner más complicado, pero al mismo tiempo más lindo... 

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